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Como enseñar a los hijos a hacer dinero

 

 El primer paso para forjarse un futuro económico estable y ventajoso consiste, sin duda alguna en comprender desde temprano los alcances, influencia, riesgos, significados y formas de aprovechar al máximo el dinero. Irónicamente, nadie parece hablar de estos temas con la apertura que merecen. Mucho menos inculcárselo a los niños.

 

INGRESO: ¿Qué significa?, ¿Cómo se obtiene?,   ¿en que consiste?,   ¿a cuanto asciende? en su    betseller,     Dr. Spock ‘s Baby and Children (Pocket books, 1998), Bejamin Spock afirma que tan pronto un niño esta listo para entrar a la primaria, también lo estará para comprender estos conceptos y “empezar a manejar su propio dinero”. Los padres pueden darle una cantidad semanal para que se familiarice con la idea de ingreso y. sobretodo, los limites que este impone. “se trata de que entiendan como se debe gastar y, fundamentalmente, que el gasto no pueda sobrepasar su ingreso”.

 

PRESUPUESTO: ¿Qué destino se dará a los ingresos?, ¿Qué compran son necesarias y cuales superfluas?, ¿Qué se quiere hacer con ese dinero?, ¿alcanzara para lo que se desea adquirir? En cuanto el niño empieza a recibir una cantidad periódicamente, es necesario que aprenda también lo que significa planear a futuro. En otras palabras empezar a “dividir” su dinero según diferentes categorías, las cuales pueden ser tan simples como el ingreso, gasto y ahorro. Como se establece Godfrey: “enseñar a los hijos ahorrar es muy importante, pero es muy importante, pero enseñarlos a gastar bien, los es más”

 

AHORRO: los padres deben motivar a sus hijos a apartar regularmente una porción de sus ingresos y a no acabar con sus ahorros de un solo golpe. Lo ideal es que adquieran el hábito del ahorro y que entiendan que, en cuanto se hace uso de este, es indispensable reponerlo cuanto antes. Eventualmente también podrán conocer lo que significa el ahorro a largo plazo, el ahorro para emergencias y la inversión en fondos.

el costo de tener deudas: quizá una de las lecciones más trascendentes en la educación financiera de los hijos se refiere precisamente, al costo de gastar lo que no se tiene y de pedir prestado, así como lo difícil que puede ser pagar una deuda. “lo ideal es que inventen pedir dinero prestado y acostumbren a realizar todas sus compras en efectivo”, acota Godfrey.

 

DAR: además del ahorro para adquisiciones futuras, lo ideal es que el niño aparte otra cantidad para darla a quienes la necesiten. Los padres podrían afiliarse a alguna institución filantrópica, por ejemplo, e involucrar activamente a sus hijos en los objetivos y avances de la misma, o bien llevarlos a adquirir productos para alguna causa humanitaria, explicándoles en que consistirá su ayuda y por que es importante colaborar es importante colaborar.

 

PASÓ A PASO SEGÚN LA EDAD

En Silver Spoon: How Succesful Parents Raice Responsible Children (McGrawHill, 2001), Hielen Gallo ofrece algunas estrategias de educación financiera adecuadas para cada uno de los diferentes periodos de edad de los niños:

 

MENORES DE CINCO AÑOS

Recomienda proveer a los niños de alcancías y, antes de introducir en ellas el dinero, contarlo con ellos, a fin de que empiecen a identificar las distintas denominaciones de monedas y billetes.

Procurar que dichas alcancías puedan abrirse y cerrarse sin problemas a fin de que, periódicamente, sea posible sacar el dinero guardado y contarlo de nuevo. El objetivo es que el niño entienda que ahí están sus ahorros y que estos se acrecentar conforme introduce más monedas o billetes

Darle al niño pequeñas cantidades de dinero para que el mismo lo gaste cuando acompaña ala madre o al padre alguna tienda. “lo importante es que se trate de poco dinero y, sobre todo, de limitar sus opciones de compra-algún dulce o juguete pequeño es lo ideal- para evitar conflictos”, advierte la autora. Tampoco es valido, en caso de que no le alcance completarle el faltante. El niño debe acostumbrarse a sujetar sus compras únicamente el dinero que tiene”.

¿Cuánto es mucho? Uno de los errores más frecuentes-y mas graves- en la educación de los hijos consiste en darles demasiado.

¿Cuáles son los peligros de hacerlo? David Walsh, autor de how much es enough? (Marlowe & co., 2003) los enumera:

 

1.      Incapacidad para retrasar cualquier forma de gratificación. E l niño lo quiere todo y lo quiere ahora, sencillamente por que sí.

2.      Dificultad para dejar de ser el centro de atención cuando los padres se niegan a darle lo que desea.

3.      Problemas para relacionarse con sus compañeros de persona a persona

4.      Dificultad para construirse una identidad propia.

5.      Baja autoestima.

6.      Imposibilidad para entender cuanto es suficiente

7.      Problemas para distinguir el verdadero valor de las cosas.

8.      Descontrol, falta de un esquema sólido que imponga límites de conducta.

 

DE 5 A 10 AÑOS

Empezar a darle una cantidad periódicamente –lo mejor es cada semana- para iniciarlo en la experiencia de tener su propio dinero. La mesada o domingo es muy útil para que el niño comprenda la importancia de ahorrar y gastar con inteligencia.

Permitirle ahorrar para comprarse aquello que realmente desea. El hábito del ahorro se adquiere más fácilmente en tanto el niño obtiene una recompensa a cambio de hacerlo. Como afirma Gallo, “no importa que los padres consideren que lo que su hijo desea es superfluo o inútil. Si es lo que realmente quiere, deben mantenerse al margen y dejarlo que haga el esfuerzo de ahorrar para adquirirlo”.

Cuando en la alcancía para ahorro se haya reunido ya una cantidad suficiente, ir con el o ella al banco y abrir su primera cuenta de ahorros.

Muchos bancos ofrecen novedosas opciones para tal fin.

Darle 3 alcancías y explicarle que cada una tiene un objetivo distinto –una para gastar, otra para ahorrar y otra para dar-. Sugerirle que divida su dinero semanal entre ellas y hacer hincapié en la importancia no solo de ahorrar sino, igualmente de dar con generosidad.

Darle la oportunidad de gastar dinero extra mediante la realización de algunas tareas sencillas en la casa. En este producto, sin embargo, Gallo advierte que tales labores deben ser distintas a sus responsabilidades habituales dentro del hogar.

 

DE 13 A 14 AÑOS

Incluir a los niños y pre-adolescentes en las ideas al supermercado u otras tiendas para que empiecen a entender lo que cuestan las cosas, así como la necesidad de comparar precios, cantidad y calidad de los productos, tipos de garantía, entre otros elementos.

Animarlos a realizar trabajos seguros fuera de casa –cuidar la mascota del vecino, realizar labores fáciles en la oficina de algún amigo de la familia, por ejemplo-a cambio de alguna cantidad.

Conversar abiertamente sobre la situación financiera de la fama.

“No es necesario a los detalles, pero si resulta conveniente que los hijos se enteren de lo que implica la economía familiar, el costo de mantenerla y mejorarla, así como los esfuerzos de los padres por alcanzar su estabilidad”.

A esta edad ya es posible darle a los hijos una cantidad para que ellos mismos compren parte de su guardarropa. “el propósito es fortalecer su responsabilidad: si sus elecciones no son las mejores y terminan por arrepentirse, deberá asumir las consecuencias –explica Gallo-. Los errores de este tipo constituyen una de las herramientas mas útiles de la educación financiera”.

 

DE 15 A 18 AÑOS

A esta edad, los hijos ya pueden empezar a aprender los principios de una inversión. “Es labor de los padres enseñarles en que consiste comprar valores y acciones-anota Gallo-, y los niveles de que riesgo y las ganancias que, en su caso, pueden obtener”. En este sentido, la colaboración de un agente financiero puede ser de gran ayuda para que el hijo o la hija empiecen a invertir sus ahorros según el plan que más le convenga.

 

CREENCIAS NOCIVAS EN RELACIÓN CON EL DINERO

 

“Es inútil tratar de educar financieramente a un hijo cuando uno, como padre, arrastra a una serie de prejuicios con respecto al dinero”, asegura Yolanda F. Goldaracena, psicoterapeuta y profesora del Instituto Humanista de Psicoterapia Gestalt. “De ahí la necesidad de revisar nuestro pasado, las lecciones que recibimos desde la infancia y las ideas que guían nuestro comportamiento en este sentido”. A continuación, algunas de estas falsas-y dañinas-creencias:

·         Nunca me alcanzara para nada

·         Todo es demasiado caro.

·         Para hacer dinero es necesario tener dinero

·         El dinero no me interesa.

·         El dinero es malo.

·         Es de mala educación hablar del dinero.

·         La seguridad financiera depende de un empleo seguro, estable y permanente.

·         Los ricos son avaros

·         Lo mejor es nunca arriesgarse.

·         Solo mediante el trabajo duro y un ahorro permanente es posible alcanzar la estabilidad financiera.

 

Empezar a discutir planes de ahorro para metas a mas largo plazo, con su educación universitaria o la compra de un coche “Probablemente el hijo no tenga que invertir sus propios ahorros para tales gastos, sino que los padres los pueden asumir por completo la aportación de recursos-continua la autora-, pero aun así, es necesario que éste se involucre en dichos planes”.

 

Algunos padres dan a sus hijos su propia chequera e incluso tarjeta de crédito. Dependerá en este caso este tipo de decisiones, aunque puede ser una magnifica idea, sobre todo cuando los vástagos han demostrado ser responsables en el manejo de su dinero.

La elaboración de un presupuesto normal también constituye una de las elecciones esenciales entre los hijos de esa edad. Aunque sus recursos sean todavía limitados, es fundamental que aprendan a establecer en que, como y cuando gastaran lo que tienen, así como cuanto ahorraran y cuanto invertirán.

 

Finalmente, la autora aconseja fomentar en los hijos la conciencia sobre la necesidad de ahorrar para el retiro. Es muy común que este tema sea postergado por muchos años. “Aunque para algunos parezca prematuro, comenzar a planear el retiro desde este momento de la vida es mucho más provechoso que hacerlo a los 40 años”, dice.

Cierto, este proceso educativo suele tomar mucho tiempo y esfuerzo, pero bien vale la pena el resultado. Los niños que aprenden a manejar el dinero desde una edad temprana estarán más preparados para enfrentarse al futuro y tendrán mas armas para superar las dificultades que suelen presentarse mas tarde en la vida, cuyas consecuencias podrían ser verdaderamente catastróficas para él y su futura familia.

 

REGLAS DEL “DOMINGO”

En su libro Allowace magic (Kids Money Press, 2003), David McCurrach presenta una serie de puntos a considerar por lo que toca a la mesada o domingo, a fin de que esta costumbre resulte verdaderamente educativa y útil para los hijos:

>La cantidad que se otorga debe ser coherente con factores como la edad, la madurez, los intereses, responsabilidades y actividades cotidianas del niño, así como, por supuesto, la situación financiera de la familia.

>Lo ideal es entregarles dicha cantidad cada semana puntualmente.

>Antes de fijar monto y fecha de entrega, es indispensable explicar hijos para que se utilizara. Algunos padres esperan que el domingo sirva para que estos paguen el lunch de la escuela, por ejemplo, o cualquier otro tipo de antojo que tengan-un helado en el centro comercial por ejemplo-, mientras que otros establecen que lo pueden utilizar para lo que ellos deseen, Sea cual sea el destino de la mesada es importante que los niños lo tengan muy claro.

>Entregado el dinero, es fundamental permitir al hijo que lo gaste como el mismo lo decida, seguramente cometerá muchos errores pero esa será una de las mejores lecciones que pueda recibir a esa edad.

>Si el niño se termina todo el domingo de un golpe o no le alcanza para adquirir lo que quiere, es indispensable no darle ni completar el faltante.

>Revisar el monto del domingo cada cierto tiempo –cada año o cada semestre, por ejemplo- y ajustarlo a los nuevos costos y necesidades.

>la mesada o domingo debe ser independiente de cualquier otra gratificación que se le otorgue a los hijos por realizar alguna labor extra.

>el domingo nunca debe darse como recompensa, incentivo o premio

>Asimismo el domingo jamás debe otorgarse como pago a las tareas de casa que de cajón corresponden a cada hijo, como hacer su cama, sacar la basura o darle de comer al perro. Estas son actividades que forman parte de su responsabilidad como miembro la familia y de ningún modo deben pagarse.

 

Nada es barato si no lo necesitas...

 

 

¡¡¡ Pues va a ser un pato !!!

Hola a todos.

Alguna vez he oído eso de “pues si camina como un pato, parece un pato y hace CUAK, CUAK como un pato…¡¡¡ PUES VA A SER UN PATO !!!
¿Os suena?

Yo creo que si dicen que no vamos a cobrar pensiones en condiciones, si vemos que no tenemos hijos y la espectativa de vida es cada vez mayor…¡¡¡ PUES VA A SER VERDAD !!!

Es que me recuerda cuando se rumoreaba que podrían subir la edad oficial de jubilación a los 67. ¿Era un “globo sonda”? Cuando en nuestro país se discutía si interesaba que SÍ o que NO, en Alemania (que en economía van bastante más adelantados) ya lo habían aprobado.
Aquí llegamos a la conclusión popular de que no había que subir la edad de jubilación (¡SOLO FALTARÍA!) y meses más tarde ya se puso sobre la mesa de medidas planteadas por el gobierno.
¿Qué ha ocurrido al final? ¡Claro, si es que parecía un pato !

Hoy he visto esta noticia, cuyo titular quiero copiar, para miedo de los que no quieren ver nada más que parezca un pato. En mayúscula, para que no deje lugar a dudas:
BERLÍN SE PLANTEA SUBIR LA EDAD DE JUBILACIÓN A LOS 69 AÑOS.
¿Cuánto tiempo creéis que va a pasar hasta que nos impongan la misma edad para jubilarnos? En algunos de nuestros post indicamos unas sencillas reglas para no depender del gobierno el día del mañana, quizás te interese seguirlas y darlas a conocer a tus amigos, para el bien de todos.
No digo en que post indicamos estas reglas porque es un compendio de algunos de ellos lo que hará que tengas una jubilación “independiente” de recursos externos. Ahora toca leer, o hacer repaso si ya los viste.

No me extiendo en el post, pero quiero dejar lugar a la imaginación.
¿Me podrías decir profesiones en las que no imaginas a alguien trabajando a los 69? Yo me imagino algo tan sencillo como el conductor de autobús que lleva a mis hijos al cole. Ya no quiero imaginarme que el cirujano que nos operó a mi padre y a mí en un transplante de hígado tuviera 69 años (que no quiero decir que a todos les tiemble el pulso, pero…)

 

¿Ingeniería financiera?

 

Ni mucho menos, estos son casos reales de personas normales, que decidieron hacer algo con la información que habían recibido.

Hola a todos
Hoy os quiero explicar la primera de dos operaciones de ingeniería financiera a nivel doméstico. Son dos casos que conozco muy bien porque el primero es de una pareja de amigos y el segundo es mi primo de Vitoria (omitiré su nombre para que no lo agobiéis a preguntas….jejeje)

Primer caso:
Una pareja de amigos de un pueblecito de Tarragona tenían su piso en “propiedad”, ese tipo de propiedad que te supone 40 años aguantando un matrimonio eterno con el banco.
Esa situación no estaba fuera de lo normal para alguien de este país, educado en el “sentido de la propiedad”, que tantos quebraderos de cabeza está trayendo a innumerables parejas de este país. No tenían problemas para llegar a final de mes, pero se estaban dando cuenta de que no ahorraban lo suficiente para su jubilación, entre otras inquietudes.

Bien, pues hace poco, en medio de esta crisis, se abrió el cielo para ellos. Un inversor (que diría que no ve la tele y no se ha enterado de lo que pasa ahí fuera) les compró el piso con el objetivo de venderlo más adelante. La única condición que mis amigos pusieron al comprador era que les alquilase el piso a ellos.

 ¡¡Jugada perfecta!! El inversor se queda su piso (que si lo quiere para venderlo dentro de MUCHO seguro que ganará dinero), ellos se quitan la hipoteca y pasan de pagar 850 a 600 euros al mes. Ya no tienen que pagar la comunidad y el seguro de incendios les sale más barato porque solo cubren contenido. pero lo mejor, LO MEJOR DE TODO, es que…LES HA QUEDADO UN MONTO DE DINERO que ahora pueden utilizar para acumular un patrimonio en aras de su independencia financiera, el objetivo que tan bien saben ellos que Bárymont busca para los clientes.

Ahora solo tienen que respetar las reglas para ahorrar. Dentro de 20 años tendrán suficiente dinero como para pagar un solo piso al contado, que no creo que sea su objetivo. Mientras tanto, los hipotecados, pagarán dos pisos y medio en 40 años, y seguirán sin tener una propiedad líquida.
¿Sigo? Porque estas son solo las ventajas financieras, después hay otras que hoy mismo me he enterado que ya están utilizando. Esta mañana me han dicho que ya hace meses que no viven en ese piso. No han encontrado plaza en la guardería del pequeño y se han tenido que trasladar a otro barrio. Han encontrado un piso de alquiler por 500€ al mes, y desde la terraza ven el patio donde juega su pequeñín.
Hoy tienen más ahorro mensual que dedican a un buen plan financiero, pensando en el futuro de la familia; tienen un buen fondo de emergencia y suficiente como para que en menos años que los que acabarían de pagar su piso hayan acumulado un capital suficiente como para no tener que preocuparse de trabajar (aparte de que si necesitan dinero lo tienen, y no habrán de poner en venta algo, dificilmente vendible, hoy)

Estos “intangibles” encajan perfectamente en la realidad que, como comentábamos en este post pasado, lo del trabajo para toda la vida ya se ha acabado.

Segundo caso:
La semana que viene os hablo de lo que es la pignoración, y de como el dinero es la mejor garantía para pedir dinero.

Con este primer caso y con el de la semana que viene solo quiero demostrar la diferencia entre “ignorante” y “tonto”. El primero es el que no tiene información, el segundo es el que la tiene y no hace nada con ella. Tenemos que conseguir que hayan cada vez menos ignorantes, pero si siguen siendo tontos será cosa de ellos; nuestro trabajo acaba cuando tienen información para poder decidir, ahora, correctamente.

 

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